Quiénes somos: la historia de Glitter Kaiju
¡Hola, moztru@z!
Si has llegado hasta aquí, seguramente tengas curiosidad por saber quiénes somos y qué hay detrás de Glitter Kaiju. Así que ponte cómoda, porque esta es nuestra historia.
Somos Jordi y Montse, un matrimonio de Barcelona que decidió dar un giro de 180º a su vida.

Durante casi diez años tuvimos un negocio allí, pero llegó un momento en el que sentimos que necesitábamos empezar de nuevo. Cerramos esa etapa y nos mudamos a Galicia, buscando una vida más tranquila y un lugar donde poder construir algo diferente.

Lo primero fue restaurar nuestra vieja casa. Fueron meses de trabajo, esfuerzo e ilusión. Cuando por fin terminamos, sentimos esa mezcla de emoción y vértigo que aparece cuando sabes que empieza una nueva etapa... pero todavía no sabes hacia dónde te llevará.

Los dos volvimos a estudiar y a dejarnos llevar por inquietudes que siempre habían estado ahí.
Jordi siguió formándose en diseño 3D, algo que llevaba haciendo prácticamente toda la vida y que siempre había sido una de sus grandes pasiones.
Yo, en cambio, me enamoré del mundo de la resina. Empecé completamente sola: viendo vídeos, leyendo, investigando, haciendo pruebas... muchas pruebas. Algunas salían bien. Otras acababan directamente en la basura. Pero cada error era un aprendizaje.
Un día decidí hacer algo que me daba auténtico pánico: un directo en TikTok.

No tenía ni idea de qué iba a hacer durante el directo. Solo sabía que quería crear unas huellas de resina para ayudar a la protectora donde habíamos adoptado a nuestro perro, Marshall. Cuando empezó toda esta aventura, Marshall apenas tenía cinco meses.

Aquel primer directo fue durísimo. Pasé muchísima vergüenza y pensé más de una vez en apagar la cámara (de hecho lo hice unas cuantas veces cada vez que entraba alguien al directo jeje!)
Pero ocurrió algo que nunca olvidaré.
La gente empezó a quedarse, a hablar conmigo, a animarme, a valorar mi trabajo y a llenarme de cariño. Yo no entendía nada. De verdad. Me costaba creer que tantas personas dedicaran su tiempo a alguien que acababan de conocer. Así que decidí hacer una cosa muy sencilla: dejarme querer. Si toda esa gente decía que le gustaba lo que hacía, ¿quién era yo para llevarles la contraria? (Aunque con el tiempo también aprendí que en internet no todo el mundo tiene buenas intenciones... pero esa ya es otra historia).
Por aquel entonces, mi contenido no tenía absolutamente nada que ver con el Diamond Painting.

Pero, poco a poco, las moztruaz diamanteras fueron encontrándome y empezaron a pedirme pequeños trabajos relacionados con su hobby.
Y entonces ocurrió otro de esos momentos que cambian una vida.
Descubrieron que Jordi era diseñador 3D y empezaron a insistirnos para que diseñáramos algo para ellas.
En aquel momento solo teníamos una impresora 3D de resina. Si queríamos intentarlo, necesitábamos una impresora de PLA.
¿Nuestra decisión?
Comprarla.
Sin pensarlo demasiado. A lo loco y sin peinar.

Yo me compré un lienzo de Diamond Painting simplemente para poder tener diamantes, hacer pruebas, tomar medidas y entender un poco mejor ese mundo del que todo el mundo nos hablaba.
Todo pasó rapidísimo.
A finales de octubre nació la idea.
En noviembre llegó la nueva impresora.
Y en diciembre estábamos vendiendo bandejas como locos.

Todavía hoy nos cuesta creer la acogida que tuvieron. El apoyo fue una auténtica barbaridad. Nosotros estábamos completamente aluciflipados.
Pero no queríamos quedarnos ahí.
Queríamos aprender más, mejorar, perfeccionar cada detalle y seguir creando cosas diferentes.
Y entonces llegó otro momento que jamás olvidaremos.
Hicimos algo que, hasta donde sabemos, nadie había hecho antes en el mundo del Diamond Painting: dibujar un diseño completamente en directo y convertirlo en una bandeja real.
Así nació Baby Boo, nuestra primera bandeja Fantasy.

Para Jordi fue especialmente emocionante. Lleva toda la vida dibujando, así que ver cómo uno de sus dibujos cobraba vida y terminaba en las manos de muchas personas fue algo muy difícil de explicar con palabras.
Y, sin saberlo, aquel fue el comienzo de la locura maravillosa que hoy es Glitter Kaiju.
Desde entonces no hemos dejado de aprender, de inventar, de probar cosas nuevas y, sobre todo, de disfrutar creando.

Porque Glitter Kaiju nunca ha sido solo una tienda.
Es nuestro taller.
Nuestra casa.
Nuestras ideas.
Nuestras locuras.
Y una comunidad increíble que ha ido creciendo con nosotros desde aquellos primeros directos.
Así que sí...
Somos dos locuelos.
No solemos encajar en ningún sitio.
Nos gusta hacer las cosas a nuestra manera, aunque a veces parezcan una locura.
Y somos inmensamente felices viendo que también hay otras personas que disfrutan de esa forma diferente de entender este hobby.
Somos otra historia.
Otro rollo.
Quizá no seamos para todo el mundo...
¿Pero quién sabe? A lo mejor sí somos para ti.
